Doctor, quiero hacerme algo en la cara, pero no sé qué

Hay una frase que escuchamos muchísimo en consulta y que, en realidad, tiene bastante sentido: Dr Puche, quiero hacerme algo en la cara, pero no sé qué.

No sabes si son las ojeras. No sabes si has perdido volumen.No sabes si tienes más arrugas.No sabes si es la piel. No sabes si necesitas dormir tres días seguidos o directamente desaparecer una semana en un hotel con spa.

Solo sabes una cosa: te miras al espejo y no te ves igual.

Y aquí empieza uno de los errores más habituales en medicina estética: intentar ponerle nombre al tratamiento antes de saber cuál es realmente el problema. Porque quizás vienes convencida de que necesitas ácido hialurónico… y no. O quieres tratarte las ojeras y resulta que el aspecto cansado viene de otra zona. O piensas que necesitas “rellenar” cuando lo que más está influyendo en tu aspecto es la calidad de la piel.

Por eso, antes de hablar de tratamientos, hay que hablar de tu cara. Y no, no todas envejecen igual.

Tengo cara de cansancio aunque haya dormido: Este es otro clásico.Has dormido ocho horas. Has bebido agua.Has salido a pasear.Has hecho todo lo que Internet dice que hay que hacer para parecer una persona descansada.

Y aun así llegas al trabajo y alguien te pregunta:

“¿Estás bien?”

Gracias, Pilar. Estaba perfectamente hasta hace treinta segundos.

El aspecto cansado puede estar relacionado con muchos factores. Ojeras marcadas, pérdida de volumen en determinadas zonas, cambios en el tercio medio facial, alteraciones de la pigmentación, calidad de la piel o incluso determinadas líneas de expresión.

Y aquí está precisamente el problema de intentar autodiagnosticarse.

Porque tú ves: Estoy cansada.

El médico estético debe valorar: ¿Qué estructuras están provocando que el rostro transmita cansancio?

No es lo mismo.

Creo que se me está cayendo la cara Probablemente no. Respira. Pero sí puede ocurrir que con el paso del tiempo cambien los volúmenes faciales, la firmeza de los tejidos y la distribución de determinadas estructuras.

Y entonces aparece esa sensación maravillosa de:

“Tengo la misma cara de siempre… pero todo parece haber bajado dos centímetros.” No es necesario convertir esto en una tragedia griega.El envejecimiento facial forma parte de un proceso normal y progresivo. Pero si determinados cambios empiezan a incomodarte, pueden estudiarse diferentes opciones para mejorar la armonía del rostro.

La clave está en no tratar cada zona como si fuera independiente. Porque una cara no es un catálogo de piezas.

Pómulos.Ojeras. Labios. Mandíbula. Frente. Todo está conectado.Y modificar una zona puede influir visualmente en otra.

Por eso, a veces, la mejor solución para aquello que te preocupa no está exactamente donde tú pensabas.

Yo lo que quiero es quitarme estas arrugas. Perfecto.Pero primero tendremos que ver qué arrugas son.Porque no todas aparecen por el mismo motivo ni todas necesitan el mismo abordaje.Hay líneas relacionadas con la expresión facial. Otras aparecen progresivamente debido a cambios en la piel, pérdida de elasticidad, exposición solar, envejecimiento y otros factores.

Y aquí viene algo importante: una cara completamente sin líneas tampoco tiene por qué ser el objetivo.

Tu rostro se mueve. Sonríe. Frunce el ceño. Se sorprende. Se enfada viendo cómo alguien mete 14 prendas en la caja rápida del supermercado. Eso es una cara.

En medicina estética, el objetivo debería ser mejorar aquello que incomoda al paciente manteniendo su expresión y sus rasgos, siempre que sea posible.No convertir a todo el  mundo en la misma versión de Instagram.

“No tengo muchas arrugas, pero mi piel tiene peor aspecto” Y aquí entramos en un terreno que a veces se olvida cuando se habla de medicina estética: la calidad de la piel.

Puedes tener un rostro con pocas arrugas y, aun así, notar la piel apagada, irregular, deshidratada, con poros más visibles, manchas o alteraciones de textura.

También puede ocurrir exactamente lo contrario. Y por eso no tiene mucho sentido decidir un tratamiento únicamente mirando la edad.

Dos personas de 45 años pueden necesitar cosas completamente diferentes. Una puede presentar principalmente manchas. Otra, pérdida de volumen. Otra, líneas de expresión. Otra, deterioro de la calidad cutánea. Y otra puede no necesitar absolutamente nada.

Porque cumplir años no activa automáticamente una alarma que diga: Enhorabuena. Ya le corresponde ácido hialurónico.

Me han salido manchas y ahora solo veo las manchas.Las manchas tienen una habilidad especial para hacer que olvides el resto de tu cara.Te sale una pequeña pigmentación en la mejilla y, desde ese día, aparentemente tus ojos, tu sonrisa y tus pestañas han dejado de existir.Solo está LA MANCHA.

Pero tampoco todas las alteraciones pigmentarias son iguales. Y esto es especialmente importante porque algunos tratamientos pueden estar indicados para determinados tipos de pigmentación y no ser adecuados para otros. Melasma, hiperpigmentación, daño solar…

Antes de empezar a disparar tratamientos contra cualquier cosa marrón que aparezca en el rostro, hay que saber qué estamos tratando. Otra vez volvemos al mismo punto. Diagnóstico.

Mi amiga se ha hecho esto y le ha quedado increíble; Maravilloso por tu amiga.Pero tu amiga tiene su cara.Y tú tienes la tuya.

Una de las frases que más miedo debería dar en una consulta de medicina estética es: Quiero exactamente lo mismo que se ha hecho ella.

Puedes compartir peluquería.Puedes compartir restaurante. Puedes incluso compartir contraseña de Netflix, pero no deberías compartir diagnóstico médico.

La anatomía facial, la calidad de la piel, las proporciones, el envejecimiento y los objetivos son diferentes en cada persona.

Un tratamiento que consigue un resultado excelente en alguien puede no ser el indicado para ti.

Entonces, doctor, ¿qué necesito?

Esta es la parte en la que probablemente esperabas que te diéramos una lista.

Si tienes esto → hazte esto.
Si tienes aquello → ponte aquello.
Si has cumplido 40 → empieza con esto otro.

Pero precisamente eso sería hacer mala medicina estética.

Cuando alguien entra en AP Clinic by Dr. Andrés Puche diciendo:

“Quiero hacerme algo, pero no sé qué”

la respuesta no debería ser un tratamiento.La respuesta debería ser una valoración.

¿Qué es exactamente lo que te preocupa? ¿Qué cambios has notado?¿Qué características tiene tu piel?¿Cómo son tus proporciones faciales?¿Cómo ha evolucionado tu rostro?¿Qué resultado estás buscando?¿Quieres un cambio concreto o  simplemente verte mejor?

Y, quizá lo más importante: ¿necesitas realmente hacerte algo?

Porque también existe esa respuesta. Primero diagnóstico. Después tratamiento.

En medicina estética existe una tentación enorme de empezar por la máquina, la jeringa o el nombre del procedimiento. Pero el orden debería ser exactamente el contrario.

Primero el paciente. Después el diagnóstico. Y finalmente, si está indicado, el tratamiento.

Puede que lo que tú llamabas “cara cansada” tenga más relación con las ojeras.O con la pérdida de volumen del tercio medio. O con la calidad de la piel.O con varias cosas a la vez. Puede que aquello que pensabas solucionar con un tratamiento necesite otro enfoque.

Y puede incluso que el médico te diga:“Yo no tocaría eso.”

También forma parte de una buena consulta. Porque la medicina estética no debería consistir en hacer más. Debería consistir en hacer lo necesario.

Así que si últimamente te miras al espejo y piensas: “Quiero hacerme algo, pero no tengo ni idea de qué”… Perfecto. No necesitas saberlo.Para eso está el diagnóstico médico.

En AP Clinic by Dr. Andrés Puche estudiamos cada rostro de forma individual para valorar qué tratamientos pueden estar indicados según tus características y tus objetivos. Porque puedes venir sin saber qué necesitas.

Lo importante es salir sabiendo qué tiene sentido hacer, qué no y por qué.

Te puede interesar leer también:

Contacta con nosotros

Nuestro equipo médico te asesorará de forma personalizada par encontrar el tratamiento más adecuado a tus necesidades. 

Déjanos tus datos y te contactaremos para ofrecerte una valoración y resolver cualquier consulta.

Reserve una cita
Scroll al inicio