Dime qué playlist escuchas y te diré qué tratamiento estético necesitas

Hay dos cosas que dicen mucho de una persona: cómo tiene organizada la pantalla de inicio del móvil y su playlist de Spotify.

Puedes intentar engañarnos diciendo que escuchas “un poco de todo”, pero sabemos que no es verdad. Porque todos tenemos ese momento en el que abrimos Spotify y queda perfectamente claro quiénes somos.

Serrat a las ocho de la mañana. Viva Suecia mientras conduces mirando dramáticamente por la ventanilla. Reguetón para convencerte de que todavía tienes edad para salir un jueves. Rap cuando necesitas sentir que puedes solucionar tu vida en 45 minutos.Y heavy metal cuando el mundo sencillamente ha decidido tocarte las narices.

En AP Clinic by Dr. Andrés Puche, clínica de medicina estética en Madrid, hemos decidido hacer un experimento absolutamente carente de evidencia científica pero bastante más entretenido que muchos test de personalidad de internet:

Si escuchas a Serrat: quieres verte bien, pero que nadie sepa exactamente por qué

Serrat no necesita fuegos artificiales. Serrat necesita una guitarra, una buena letra y tiempo.Y probablemente tú tampoco quieres salir de una clínica con una cara que anuncie a tres kilómetros: “ME HE HECHO COSAS”.

Quieres encontrarte mejor. Verte descansado. Suavizar ciertos signos de expresión. Mantener tus rasgos.

Y que cuando alguien te vea te diga: Qué buena cara tienes.

No:

—¿Qué te has hecho?

Tu filosofía estética probablemente sea la misma que tu playlist: menos espectáculo y más elegancia. En estos casos, tratamientos como los neuromoduladores, siempre correctamente indicados y aplicados de manera personalizada, pueden ayudar a suavizar determinadas líneas de expresión manteniendo un resultado natural.

Porque una cosa es tratar el paso del tiempo y otra muy distinta declararle la guerra.

Si tu playlist está llena de Viva Suecia e IZAL: necesitas un tratamiento, pero también mirar por una ventana mientras llueve

Tienes varias canciones llamadas algo parecido a El bien, El mal, La salvación o Todo lo que nunca te dije.No sabemos exactamente qué pasó con aquella relación en 2018.Pero sabemos que todavía hay consecuencias.

El indie español tiene una característica maravillosa: puedes estar perfectamente bien y, después de cuatro canciones, empezar a replantearte todas las decisiones tomadas desde segundo de Bachillerato.

Estéticamente ocurre algo parecido.

No buscas cambiarte. Buscas recuperar tu mejor versión.Una piel con más luz.Mejor textura.Un aspecto menos cansado.

Porque quizá emocionalmente estés atravesando una canción de ocho minutos de Viva Suecia, pero no hace falta que tu piel participe también en el drama.

Los tratamientos dirigidos a mejorar la calidad de la piel, estimular su renovación o tratar determinadas alteraciones de pigmentación pueden ser grandes aliados dependiendo de cada caso.

Y aquí entra en juego algo fundamental: el diagnóstico.

Porque no toda mancha es igual. No toda piel necesita lo mismo.

Y no todo se soluciona comprando otro sérum porque una influencer lo haya aplicado delante de un aro de luz.

Si escuchas reguetón: tú no quieres rejuvenecer, tú quieres estar espectacular. Vamos a hablar claro. Tu playlist empieza con Bad Gyal, continúa con Quevedo y en algún momento aparece una canción que tiene 14 millones de reproducciones pero cuyo estribillo no podrías explicarle a tu madre.No buscas discretamente “mejorar la calidad cutánea”.

Tú quieres mirarte al espejo antes de salir y decir: Efectivamente. Hoy se sale.

Y aunque tu energía sea la de alguien dispuesto a estar bailando hasta las cuatro de la mañana, quizá tu cara a las once ya esté diciendo:“Yo me quiero ir a casa”.

Aquí el objetivo puede ser devolver luminosidad, mejorar determinadas imperfecciones de la piel o conseguir un aspecto más descansado mediante un protocolo personalizado. Porque una cosa tenemos clara:la fiesta puede durar hasta las cinco,  pero las ojeras no necesitan quedarse hasta el martes.

Si escuchas rap español: no quieres promesas, quieres resultados Kase.O. SFDK. Violadores del Verso. Nach. C.Tangana cuando todavía había que explicar quién era C.Tangana.

Tú has venido a hablar de hechos.

No te interesa que te digamos que un tratamiento es “maravilloso”, “revolucionario” o “el secreto mejor guardado de Hollywood”.

Quieres saber: ¿Qué hace? ¿Por qué funciona? ¿Es adecuado para mí? ¿Cuánto tarda?

¿Qué resultados puedo esperar?

Perfecto. Nos caes bien. Porque la medicina estética debería funcionar exactamente así.

Diagnóstico, indicación médica, tratamiento y expectativas realistas.

Nada de recetas universales. Nada de “esto le funciona a todo el mundo”.

Nada de tratar una cara porque estaba de oferta el tratamiento del mes.

Por ejemplo, cuando hablamos de problemas capilares, tratamientos médicos como el PRP capilar o determinados protocolos con exosomas pueden estar indicados en algunos pacientes, pero primero hay que estudiar qué está ocurriendo y cuál es el abordaje adecuado. Porque hasta Kase.O estaría de acuerdo: primero escuchamos el problema. Después vienen las barras.

Si escuchas heavy metal: probablemente llevas años diciendo que a ti la edad te da igual

Barón Rojo. Mägo de Oz. Extremoduro entrando en la playlist aunque alguien vaya a discutirnos la etiqueta musical. Guitarras. Baterías. Volumen. Y tú diciendo: “A mí las arrugas me dan exactamente igual”.

Hasta que un día abres accidentalmente la cámara frontal desde abajo.

Y descubres cosas. Muchas cosas.

De repente quizá las arrugas te sigan dando igual, pero esa manchita no tanto. O esa expresión permanente de estar enfadado con la comunidad de vecinos.O aquello que jurabas que jamás ibas a tratar.

Bienvenido.No pasa nada.No hay una edad determinada para empezar a cuidarse y tampoco existe ninguna obligación de hacerlo. Pero si decides acudir a medicina estética, el objetivo no debería ser convertirte en otra persona.Debería ser que sigas pareciendo tú. Solo que después de ocho horas de sueño, dos semanas de vacaciones y sin haber abierto todavía el grupo de WhatsApp familiar.

Y si escuchas absolutamente de todo… Serrat, Bad Gyal, Viva Suecia, Kase.O, Barón Rojo, una canción de Raphael que apareció misteriosamente y Paquito el Chocolatero porque hubo una boda el verano pasado que se nos fue de las manos.

Enhorabuena.No sabemos qué tratamiento necesitas. Y precisamente esa es la respuesta correcta.

Porque en medicina estética no debería existir: Tengo 40 años, ¿qué me toca? o quiero exactamente la cara de esta persona

Cada rostro envejece de una manera.Cada piel tiene unas necesidades. Cada paciente tiene unos objetivos diferentes.

Por eso en AP Clinic by Dr. Andrés Puche no elegimos tratamientos según tu edad, tu playlist ni tu signo del zodiaco. Aunque lo de la playlist haya sido bastante más divertido.

Primero estudiamos tu caso. Después hablamos de qué te preocupa.Y finalmente valoramos qué tratamientos pueden estar indicados para conseguir un resultado equilibrado, seguro y natural.

Tu música habla de ti. Tu rostro también.

Puedes seguir diciéndonos que escuchas “de todo”. Nosotros fingiremos creerte.

Pero cuando abras Spotify y aparezcan tres horas seguidas de Viva Suecia, tendremos preguntas. Para las demás, está el Dr. Andrés Puche.

Si quieres saber qué tratamiento puede encajar realmente con tus necesidades, solicita tu diagnóstico personalizado en AP Clinic. Porque para elegir canción puede bastar con darle al modo aleatorio. Para elegir un tratamiento estético, mejor confiar en un médico como Andres Puche.

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